La Hemodiálisis es un proceso que elimina los desechos y los líquidos de la sangre. La sangre sale fuera del cuerpo a través de un sistema de tubos y de un filtro especial que la limpia, y posteriormente regresa al cuerpo. Para un tratamiento de hemodiálisis se insertan dos agujas en una vena, en el antebrazo. Cada una de las agujas se conecta a los tubos que llevan la sangre al filtro para ser limpiada y devuelta al cuerpo.
¿Qué sucede durante un tratamiento
de Hemodiálisis?
Durante
un tratamiento, toda la sangre del cuerpo viaja varias veces a través
del filtro llamado “dializador”.
Una bomba de la máquina impulsa la sangre a través de los
tubos y del filtro. Usted no siente que la sangre se mueva. Aunque pudiera
parecer que es más, hay únicamente alrededor de dos tazas
de sangre fuera del cuerpo en los tubos y en el filtro, al mismo tiempo.
Ya que aún queda mucha sangre en el cuerpo, no hay sensación
de debilidad. Al final del tratamiento la sangre regresa al cuerpo y se
retiran las agujas. Se pierden menos de 30 gramos de sangre en un tratamiento
de hemodiálisis.
Mucha gente se preocupa porque piensa que la diálisis es dolorosa. A veces, el insertar las agujas en la vena, a través de la piel puede causar un pequeña molestia, pero el limpiar la sangre no produce ningún dolor. Mucha gente comenta que la mejor palabra para describir la hemodiálisis es “aburrida”. Mientras esperan que su sangre dé la vuelta por el filtro para limpiarse, la mayoría de las personas descubren que los tratamientos parecen más rápidos y más placenteros si se mantienen ocupados. Durante los tratamientos se puede leer, ver televisión, hacer manualidades, charlar con alguien o descansar.
¿Existe el riesgo de contraer alguna
enfermedad de la sangre?
No. La sangre nunca toca ninguna superficie donde haya
estado la sangre de alguna otra persona. Cada persona tiene sus propias
agujas, tubos y filtro, que son conectados a la máquina de diálisis
sólo para ese tratamiento. Actualmente existe un tratamiento para
disminuir la anemia, por lo que es menos frecuente que los pacientes de
hemodiálisis reciban transfusiones sanguíneas.
Las enfermeras y los técnicos que realizan los tratamientos generalmente usan guantes y algunas veces mascarillas cuando están en contacto con la sangre, para protegerse ellos mismos y a los pacientes, de posibles problemas, tales como hepatitis o SIDA. El personal de hemodiálisis es entrenado cuidadosamente para evitar el riesgo de tales problemas.
Tratamiento y Rutina de Hemodiálisis
Los
tratamientos para hemodiálisis, se realizan generalmente en una
clínica. La clínica puede estar en un hospital o en una
unidad para pacientes externos y es atendida por un equipo de profesionales.
La mayoría de las personas necesitan dializarse tres veces a la semana. En pocas ocasiones les produce malestar. La mayor parte de ellos reciben tratamientos ya sea el lunes, miércoles y viernes, o martes, jueves y sábados. Si usted escoge dializarse en un centro, tanto sus necesidades como las de la clínica determinarán la hora del día en que usted recibirá el tratamiento. Si escoge hemodializarse en casa, usted y su médico fijan su propio programa y horario de tratamiento.
La mayoría de los tratamientos duran alrededor de cuatro horas. Su médico y su equipo le realizarán pruebas de sangre y orina, y considerarán la dieta y peso para seleccionar el mejor programa de tratamiento. El equipo trabajará con usted para fijar el tratamiento, dieta y tipo de diálisis correctos.
¿Qué es un acceso en Hemodiálisis?
Todas las venas tienen paredes delgadas que podrían
romperse si se usaran para diálisis. Para realizar hemodiálisis
se necesita una cirugía menor para agrandar y fortalecer la propia
vena. A ésta se le llama “acceso” porque proporciona
el medio para tener acceso a la sangre a fin de limpiarla. También
se le llama “fístula”. Se crea una fístula uniendo
una vena y una arteria. Una arteria es un vaso sanguíneo que transporta
la sangre desde el corazón, lleva la sangre a una velocidad alta
y tienen paredes fuertes para manejar el flujo sanguíneo. Cuando
se une una arteria a una vena, el flujo rápido de sangre de la
arteria entra en la vena y ésta empieza a agrandar y fortalecer
sus paredes para manejar un flujo más rápido. Con el tiempo
se vuelve fuerte como una artería y puede usarse para diálisis.
Un cirujano vascular, especialista en cirugía de vasos sanguíneos
realiza esta operación, generalmente varias semanas antes de que
la diálisis sea necesaria, para dar tiempo a que la vena se desarrolle
y sane.
¿Cómo se utiliza una fístula
durante la diálisis?
Se insertan dos agujas. Las agujas
para diálisis son más grandes que las usadas para sacar
sangre, a fin de que ésta pueda ser limpiada rápidamente
sin poner en peligro las células sanguíneas. Las dos agujas
se insertan en diferentes lugares en cada tratamiento, para evitar problemas
como infecciones o sensibilidad.
Al final del tratamiento, se retiran las agujas. Se presiona con una gasa hasta que no hay ningún sangrado y se pone una banda adhesiva, como cuando se hace un análisis de sangre.
¿Existe la posibilidad de problemas
con los accesos?
Existen dos principales problemas que podrían
presentarse: coágulos e infección. Algunas personas tienen
problemas de coágulos en al fístula. Estos coágulos
no son peligrosos porque no se mueven hacia el corazón o a los
pulmones. Sin embargo, tienen que localizarse y retirarse rápidamente
con cirugía o bloquearán permanentemente el vaso.
Algunas personas nunca tienen problemas de coágulos. Otras libran una constante batalla contra ellos y puede ser necesario colocarles el acceso en más de un lugar de su cuerpo. Es importante revisar diariamente el lugar donde se encuentra la fístula para asegurarse de que la sangre esté fluyendo a través de la vena. Esto se puede saber fácilmente tocando ligeramente para sentir el pulso.
La infección puede ser otro problema. Para evitarla, se limpia a conciencia la piel sobre el acceso, antes de insertar las agujas. Se debe consultar de inmediato cualquier enrojecimiento o signo de infección.
¿Cómo se cuida el acceso?
Se puede usar el brazo o la pierna
normalmente. Sin embargo debe evitar todo lo que ejerza presión
sobre el acceso, ya que esto podría dar lugar a coágulos.
No permita que nadie saque sangre de su acceso o lo utilice para tomar la presión sanguínea. Úselo únicamente para la diálisis. Evite dormir con la cabeza sobre el acceso, sostener a un niño sobre esta área, llevar un reloj apretado, cargar bolsos o ponerse tela elástica sobre el acceso.
¿Qué hace la máquina
de diálisis?
La máquina de diálisis tiene dos funciones principales.
Primero, es una planta de tratamiento de agua. El agua destilada fría
se bombea dentro de la máquina, se calienta a la temperatura del
cuerpo y se combina con la cantidad correcta de productos químicos
premezclados. La máquina mezcla y calienta el líquido dializante
y lo lleva al dializador. Segundo vigila todos los aspectos del tratamiento
para asegurarse de que está trabajando adecuadamente. Los monitores
de la máquina de diálisis muestran aspectos como la velocidad
de la sangre, temperatura del agua y presión en las líneas.
Éstos son similares a los monitores que se encuentran en el salpicadero
de un automóvil. La máquina de diálisis también
se asegura de que no haya aire en las líneas de sangre y controla
la salida de líquido del dializador.
Las personas se pesan antes de cada tratamiento para saber cuánto líquido necesitan eliminar.
Estas máquinas tienen todas las medidas de seguridad para los usuarios. Las bombas de sangre pueden moverse manualmente en caso de falta de energía eléctrica. Si ésta faltara por tiempo prolongado, la sangre puede ser devuelta al cuerpo y terminarse el tratamiento manualmente, sin ninguna dificultad. En caso de emergencias se pueden colocar abrazaderas en los tubos de las agujas y trasladar rápidamente a los pacientes de diálisis. Los profesionales en diálisis conocen perfectamente como resolver problemas de seguridad.
problemas potenciales durante la hemodiálisis
Agrupación Insuficiencia Renal Crónica
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