A diferencia de otros trasplantes de órganos, el de páncreas no se considera como trasplante de un órgano vital (como el corazón o el hígado), ya que las indicaciones del tratamiento se centran en los pacientes diabéticos y éstos pueden vivir con la administración de insulina.
Sin embargo, en los casos en que está indicado, el trasplante pancreático mejora la supervivencia del enfermo, consigue el control del azúcar en la sangre sin necesidad de administrar insulina, mejora notablemente su calidad de vida y evita determinadas complicaciones de la diabetes.
Como una complicación frecuente de la diabetes es la insuficiencia renal crónica, generalmente el trasplante pancreático se hace simultáneamente con el de riñón.
El trasplante pancreático aislado se practica en casos muy seleccionados de enfermos que tienen que ingresar con mucha frecuencia al hospital por descompensaciones de la diabetes o con determinadas complicaciones muy difíciles de controlar.
Actualmente, se está trabajando con el trasplante de islotes pancreáticos en enfermos diabéticos que aún no han desarrollado complicaciones crónicas, pero esta técnica aún está en fase de evaluación.
En Cataluña se hacen alrededor de 20 trasplantes pancreáticos cada año.
Funciones del páncreas
• El páncreas es el órgano que segrega la insulina mediante unas células situadas en los islotes pancreáticos.
• La insulina facilita la entrada de glucosa (azúcar) en las células, para las cuales es la principal fuente de energía.
Causas de la enfermedad diabética
La diabetes mellitus tipo I o diabetes insulinodependiente, es una enfermedad de origen autoinmune (intolerancia a los propios tejidos) que ocasiona la destrucción de las células secretoras de insulina y produce una dependencia absoluta del tratamiento con insulina inyectada.
Está causada por factores genéticos y ambientales no muy bien conocidos. Aparece normalmente en la infancia o la juventud, por lo que también se llama diabetes juvenil.
La diabetes mellitus tipo II se atribuye a factores genéticos o ambientales (dieta inadecuada y obesidad) que modifican la función de las células pancreáticas (deficiencia relativa en la secreción de insulina) o la capacidad de utilización de la glucosa (resistencia a la insulina).
Los enfermos no son necesariamente dependientes de la insulina y pueden controlar la enfermedad con dieta y/o antidiabéticos orales. Normalmente aparece en la edad adulta (diabetes del adulto) y, a pesar de que puede provocar la aparición de complicaciones secundarias a la enfermedad, debido a la edad en que éstas se presentan, los enfermos no son candidatos para un trasplante de páncreas.
Medidas de prevención
Aunque la diabetes se puede tratar con insulina o con un trasplante, lo mejor es que esta situación no llegue a producirse.
Hay una serie de medidas de prevención que, para determinados casos, pueden contribuir a evitar o, al menos, retrasar la aparición de la enfermedad:
• Debido a la naturaleza de las causas de la diabetes mellitus tipo I, es difícil establecer medidas preventivas, pero para retrasar al máximo la aparición de complicaciones es fundamental el control estricto del nivel de azúcar en la sangre y evitar aumentos o disminuciones que puedan conducir a una descompensación. Por otro lado, la adopción de un estilo de vida saludable (ejercicio regular y dieta equilibrada) contribuye notablemente en la mejora de la calidad de vida de estos enfermos.
• Por lo que refiere a la diabetes mellitus tipo II, las principales medidas preventivas para evitar su aparición son: dieta equilibrada, ejercicio regular y control del peso en los casos con tendencia a la obesidad.
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